por 7ma Medios
Boca se quedó con el Superclásico. Venció 1-0 a River en La Bombonera y dio un paso enorme hacia el primer puesto de la tabla anual, con la posibilidad de asegurar el título de Liga y el pase directo a la Copa Libertadores si consigue otro triunfo ante Defensa y Justicia.
El equipo de Boca encontró la diferencia en el primer tiempo y después administró una ventaja que River nunca pudo poner realmente en riesgo. El cabezazo de Luciano Di Lollo, a los 27 minutos, marcó el único gol de una tarde cargada de tensión, expulsiones y reclamos.
“De los dos, Boca fue el único que quiso jugar y le alcanzó con lo poco que pudo poner”, señaló el análisis de la actuación del equipo xeneize.
River quedó con diez jugadores a los nueve minutos por la expulsión de Lucas Martínez Quarta, quien cometió una falta de último recurso sobre Miguel Merentiel.
Leonardo Ponzio tuvo que modificar rápidamente el esquema. Lucas Beltrán dejó la cancha y Lautaro Rivero ingresó para completar la defensa. Con un 4-4-1, el Millonario consiguió durante algunos minutos cerrar espacios y obligó a Boca a abusar de los centros.
Pero el equipo visitante nunca consiguió transformar esa resistencia en una propuesta ofensiva. Terminó con apenas el 29 por ciento de posesión y solo tres remates al arco, sin exigir al arquero de Boca.
La expulsión también condicionó el desarrollo emocional del partido. River perdió precisión, acumuló reclamos y concentró buena parte de sus energías en discutir las decisiones de Nicolás Ramírez.
A los 27 minutos llegó el golpe que terminó por inclinar el Superclásico. Exequiel Zeballos ejecutó el córner desde la derecha y Luciano Di Lollo apareció para conectar de cabeza y poner el 1-0.

El gol liberó a Boca. El equipo encontró espacios y tuvo su mejor tramo del encuentro.
Merentiel quedó cerca de ampliar la diferencia después de un centro desde la derecha. El delantero también ganó de cabeza, aunque su remate salió por encima del travesaño. Montiel casi convirtió en contra y Leandro Paredes probó con un derechazo que pasó muy cerca del arco.
En la mitad de la cancha, Boca encontró respuestas en la recuperación de Santiago Ascacibar, la movilidad de Delgado y la conducción de Paredes. River, en cambio, no logró construir una reacción sostenida.
“Un 29 por ciento de posesión en un Superclásico resulta una afrenta”, planteó el análisis sobre el rendimiento de River.
En el complemento, Ponzio buscó modificar la historia con los ingresos y adelantó algunos metros a su equipo. River tuvo más contacto con la pelota, pero no consiguió generar situaciones claras.
Los reclamos contra el árbitro ocuparon cada vez más espacio. Gonzalo Montiel, Nicolás Otamendi y Marcos Acuña protagonizaron distintas protestas ante Ramírez, mientras el partido aumentaba su temperatura.
A los 79 minutos llegó la segunda expulsión de River. Ramírez le mostró la roja a Montiel después de una fuerte entrada sobre Lautaro Blanco.
Con nueve jugadores, el Millonario quedó definitivamente condicionado. Boca controló los minutos finales y evitó cualquier reacción del rival.
En el segundo minuto adicionado, Velasco tuvo la posibilidad de ampliar la diferencia, pero su remate terminó contra el poste izquierdo.
La actuación arbitral sumó otro capítulo de controversia. Silvio Trucco, responsable del VAR, quedó cuestionado por distintas decisiones y, especialmente, por una acción dentro del área de Boca.
Una de las jugadas más discutidas ocurrió cuando Lautaro Di Lollo tomó a Nicolás Otamendi dentro del área. La acción no derivó en una revisión en el monitor y generó reclamos desde el lado de River.
También hubo cuestionamientos por las faltas protagonizadas por Lautaro Blanco sobre Tobías Andrada y por la infracción que terminó con la expulsión de Montiel. La discusión se centró en la aplicación de criterios similares ante acciones de características comparables.
La polémica volvió a poner bajo discusión el funcionamiento del VAR y el sistema de designaciones arbitrales del fútbol argentino.
El resultado dejó a Boca en una posición inmejorable para quedarse con la tabla anual. Un nuevo triunfo ante Defensa y Justicia en La Bombonera podría darle el primer puesto, el título de Liga y la clasificación directa a la Copa Libertadores.
River, en cambio, terminó una tarde para el olvido. Perdió el Superclásico, sufrió dos expulsiones y nunca consiguió transformar la inferioridad numérica en una reacción futbolística.
Boca ganó y festejó. River se fue con nueve jugadores y con una discusión que continuará más allá del resultado.