por 7ma Medios
Luiz Inácio Lula da Silva volverá a gobernar Brasil. El presidente derrotó a Flávio Bolsonaro en un balotaje marcado por la paridad, la incertidumbre y una remontada que le permitió revertir la tendencia de la primera vuelta.
Con el 97 por ciento de las urnas escrutadas, Lula alcanzaba 64.136.514 votos contra 59.767.869 de su rival. La diferencia superaba los 4,3 millones de sufragios, con un 51,70 por ciento frente al 48,22 por ciento.
La Justicia Electoral brasileña colocó entonces una leyenda contundente en su plataforma: “Elección definida matemáticamente”. El resultado confirmó la continuidad del Partido de los Trabajadores (PT) en el poder y convirtió a Lula en el primer candidato capaz de perder en la primera vuelta y ganar después el balotaje.
Lula llegó a la segunda vuelta con el desafío de revertir una ventaja territorial de Bolsonaro. Durante buena parte del escrutinio, el candidato opositor lideró en cuatro de las cinco regiones del país.
El Nordeste volvió a convertirse en uno de los principales bastiones del PT. Sin embargo, el oficialismo también consiguió avanzar en Minas Gerais y otros distritos clave para alterar la tendencia del primer turno.
Entre la primera y la segunda vuelta, Lula sumó más de 10 millones de votos. Esa expansión de su caudal electoral resultó decisiva para superar a Flávio Bolsonaro, hijo del expresidente Jair Bolsonaro.
La movilización de sectores diversos de la sociedad brasileña tuvo un papel central. El PT consiguió ampliar su respaldo más allá de sus principales bastiones y sostuvo una campaña centrada en la defensa de la democracia.
“Esta elección fue una derrota del negacionismo”, afirmó Lula.
El presidente también agradeció a la militancia y destacó la participación de los jóvenes en la defensa del sistema democrático.
“Tenemos el menor número de abstenciones y voto nulo en la historia del país”, sostuvo Lula.
La jornada electoral tuvo momentos de máxima tensión. A las 17 comenzaron a cerrarse las urnas electrónicas, pero una decisión judicial extendió durante dos horas el horario de votación.
El juez Cristiano Zanin, del Supremo Tribunal Federal, autorizó la extensión tras las denuncias sobre dificultades para trasladarse hasta los centros de votación en San Pablo y Salvador de Bahía.
La medida generó críticas desde el espacio de Bolsonaro. El senador y coordinador de la campaña de Flávio cuestionó la intervención de los magistrados.
“El nivel de intervención de algunos magistrados del Supremo es impresionante”, señaló el senador del Partido Liberal.
El escrutinio se reanudó después de la prórroga. En ese momento, Lula encabezaba los primeros resultados, aunque Flávio Bolsonaro consiguió pasar al frente durante algunos minutos.
La definición llegó después de una disputa voto a voto. Con el avance del conteo, el presidente recuperó la ventaja y comenzó a ampliar la diferencia hasta alcanzar una victoria superior a los cuatro millones de sufragios.
El resultado brasileño tendrá impacto más allá de sus fronteras. La continuidad de Lula representa un freno para la expansión electoral de la extrema derecha en América Latina.
El escenario regional también incluye gobiernos y dirigentes de orientación política diferente, entre ellos Javier Milei en Argentina, Nayib Bukele en El Salvador y referentes de la derecha colombiana.
La victoria del PT fortalece, además, la posición de Lula dentro de la política latinoamericana. El mandatario afrontará un nuevo período con el desafío de consolidar su proyecto y mantener una coalición capaz de sostener el respaldo obtenido en las urnas.
Flávio Bolsonaro, por su parte, rechazó reconocer el resultado y pidió la anulación de los comicios.
“Es imposible reconocer el resultado”, afirmó Flávio Bolsonaro.
La elección dejó un dato inédito para Brasil. Lula se convirtió en el primer candidato que perdió en la primera vuelta y luego logró imponerse en el balotaje.
La diferencia final también superó las previsiones de varias encuestas que habían anticipado una definición mucho más ajustada. El resultado volvió a colocar a la movilización electoral como un factor central en una contienda que durante horas pareció abierta para cualquiera de los dos candidatos.
A sus 80 años, Lula sumará así un cuarto mandato presidencial a una trayectoria política que atraviesa las últimas décadas de Brasil. Su nuevo triunfo vuelve a ubicarlo en el centro de la política regional y marca una nueva derrota electoral para el bolsonarismo.
La jornada terminó con miles de seguidores del PT en las calles, especialmente en San Pablo, mientras el resultado oficial confirmaba una remontada que modificó el mapa político brasileño.