por 7ma Medios
El endeudamiento dejó de representar una herramienta para afrontar una compra puntual o una emergencia. Para una parte importante de los hogares de sectores populares, se convirtió en un recurso para sostener los gastos cotidianos.
Así surge del primer informe sobre endeudamiento del Instituto Periferias, elaborado a partir de una encuesta realizada durante agosto de 2026. El relevamiento alcanzó a 4.742 personas mayores de 18 años residentes en barrios populares de todo el país.
El estudio expuso un fuerte deterioro de los ingresos. El 61,8% de las personas consultadas afirmó que tiene algún tipo de deuda financiera, mientras que el 75,4% de los hogares no logra cubrir los gastos mínimos.
En contraste, apenas el 10,8% considera que sus ingresos alcanzan para afrontar las necesidades básicas.
“El endeudamiento dejó de ser una excepción y pasó a formar parte de la economía cotidiana de los hogares”, desarrolló el informe.

Las tarjetas de crédito encabezan las formas de endeudamiento. El 44,8% de los encuestados mencionó este mecanismo.
Le siguen los préstamos solicitados a familiares o amigos, con el 31,9%. Los créditos otorgados por personas particulares alcanzaron el 27,3%, mientras que los préstamos mediante aplicaciones llegaron al 23,9%.
También aparecen las deudas por servicios, con el 21,9%, y los préstamos informales con usureros o particulares, que representan el 11,6%.
La diversidad de mecanismos muestra un cambio en el uso del crédito. Las familias ya no recurren a la deuda solo para comprar bienes de mayor valor. También la utilizan para cubrir gastos esenciales.
Uno de los datos más sensibles del informe aparece al analizar el vínculo entre deuda y alimentación.
El 59,8% de las personas consultadas afirmó que tuvo que pedir dinero prestado o endeudarse para comprar comida.
El escenario también refleja dificultades para acceder a una alimentación adecuada. El 73,4% manifestó que no pudo consumir alimentos saludables y nutritivos, mientras que el 53,8% señaló que su hogar se quedó sin alimentos en algún momento.
La situación económica también genera consecuencias sobre el bienestar emocional. El 58,2% de los encuestados afirmó sentir ansiedad o tristeza por su situación económica y alimentaria con frecuencia o siempre.
“La deuda aparece como una respuesta frente a la imposibilidad de cubrir las necesidades básicas con los ingresos disponibles”, señaló el Instituto Periferias en las conclusiones del informe.
El deterioro de los ingresos aparece acompañado por una fuerte pérdida de empleo. El 49,4% de los consultados indicó que perdió su principal trabajo o que esa situación afectó a otro integrante de su hogar.

El resultado combina varios factores: ingresos insuficientes, pérdida de puestos laborales, dificultades para acceder a alimentos y mayor dependencia del crédito.
Para el Instituto Periferias, este escenario marca una transformación en el patrón de endeudamiento. La deuda deja de funcionar como una salida excepcional y adquiere un carácter recurrente.
El crédito, en muchos hogares, ya no permite afrontar un consumo extraordinario. Permite comprar comida, pagar servicios y sostener gastos básicos hasta el próximo ingreso.
El informe plantea así un diagnóstico sobre la economía de los sectores populares: cuando el salario y otros ingresos no alcanzan para cubrir las necesidades esenciales, la deuda ocupa ese lugar y se convierte en una herramienta para llegar a fin de mes.