por 7ma Medios
El Hospital Cecilia Grierson de Guernica mantiene su perfil como centro de referencia materno infantil y amplía sus herramientas para acompañar a las personas durante el embarazo, el parto y la primera etapa de vida de los recién nacidos. El director de la institución, Alejandro Belleri, explicó cómo funciona el área y cuáles son los principales desafíos que enfrenta la maternidad.
El establecimiento cuenta con un servicio de ginecología y obstetricia con dos ginecólogos por guardia, tres licenciadas en obstetricia y residentes de ambas especialidades. A esa estructura se suma una neonatología de 14 camas, con capacidad para atender casos de mayor complejidad.
“Este hospital nace como un hospital materno infantil”, afirmó Alejandro Belleri, director del Hospital Cecilia Grierson.
Uno de los servicios que Belleri destacó es el lactario, que funciona como centro de acompañamiento para la lactancia y también permite recolectar leche destinada al banco y a la donación.
El director señaló que la maternidad enfrenta situaciones cada vez más complejas. Entre ellas mencionó embarazos sin controles adecuados, casos vinculados con consumos problemáticos y situaciones de salud mental que requieren una atención integral.
Según explicó, el hospital también observa embarazos de alto riesgo en mujeres que atravesaron varias gestaciones y cesáreas previas.
“Tenemos un centro de lactancia y, a la vez, de recolección de leche para banco y para donación”, explicó Belleri.
El hospital también incorporó herramientas de planificación familiar. Belleri explicó que el equipo realiza ligaduras tubarias ambulatorias y que comenzó a avanzar con vasectomías.
El objetivo consiste en ofrecer métodos anticonceptivos permanentes para personas que expresan una decisión firme de no tener hijos. Antes de acceder a estos procedimientos, los pacientes reciben asesoramiento y atraviesan una evaluación integral.
El director remarcó que el equipo de salud mental participa en este proceso para determinar que la decisión responda a una voluntad sostenida y no a una situación transitoria.
“No se toma a la ligera. Pasan por el equipo de salud mental y se les explica en qué consiste el método”, sostuvo Belleri.

El hospital también brinda atención a personas que solicitan una interrupción del embarazo, con evaluación de cada situación y acompañamiento profesional.
Belleri también analizó el aumento de las gestaciones a edades más avanzadas. Según explicó, los cambios culturales, laborales y económicos llevan a muchas personas a postergar la maternidad y la paternidad.
Sin embargo, señaló que la edad constituye un factor biológico relevante para la fertilidad y para el desarrollo del embarazo.
En el caso de las mujeres, explicó que la reserva ovárica disminuye con el paso de los años. Por ese motivo, los embarazos después de los 40 años requieren controles específicos y pueden presentar mayores riesgos.
En mujeres postmenopáusicas, las técnicas de reproducción asistida pueden permitir una gestación mediante la utilización de óvulos donados y tratamientos hormonales que preparan el endometrio.
Belleri aclaró que estos procedimientos requieren evaluación médica y un abordaje especializado.
El Grierson también ofrece cursos PIM para personas gestantes. Las participantes pueden concurrir junto con un familiar, su pareja u otra persona de confianza.
Los encuentros brindan herramientas para transitar el embarazo y prepararse para el nacimiento. El hospital también trabaja bajo los principios del parto respetado y cuenta con dos Unidades de Trabajo de Parto (UTPR).
Estas unidades disponen de telas, pelotas y sillones especiales que permiten distintas posiciones durante el trabajo de parto. Además, la persona gestante puede elegir quién la acompaña y, dentro de las posibilidades médicas, definir cómo desea transitar el nacimiento.
“Tratamos de acompañarlas durante toda la gestación con todos los controles de salud necesarios”, afirmó Belleri.
El director también destacó la importancia de evitar experiencias negativas durante el parto y de prevenir situaciones de violencia obstétrica.
La caída de la natalidad también impacta en la maternidad del Grierson. Belleri estimó que el hospital registra una disminución de entre el 20% y el 30% de los nacimientos respecto de sus registros históricos, aunque aclaró que el dato requiere una precisión estadística mayor.
El fenómeno responde, según explicó, a múltiples factores culturales, económicos y sanitarios.
La dificultad para acceder a una vivienda, los cambios en las formas de pareja, la búsqueda de estabilidad económica y el deseo de priorizar proyectos personales aparecen entre las razones que pueden retrasar la decisión de tener hijos.
A esto se suma una mayor disponibilidad de métodos anticonceptivos y servicios de consejería en planificación familiar.
“La economía también atraviesa esta situación. Para los jóvenes resulta muy difícil acceder a una vivienda y garantizar las condiciones necesarias para tener un hijo”, señaló Belleri.
El director consideró que la sociedad también modificó su concepción sobre la familia. Las uniones convivenciales y las distintas formas de organización familiar ganaron espacio, mientras muchas personas postergan la maternidad y la paternidad hasta alcanzar una mayor estabilidad.
En ese escenario, el Hospital Cecilia Grierson busca adaptar su atención a las nuevas realidades: desde la lactancia y el acompañamiento durante el embarazo hasta la planificación familiar, los embarazos de alto riesgo y las gestaciones a edades avanzadas.