11/08/2026 - Edición Nº593

Política

A OCHO AÑOS DEL CRIMEN

Pity Álvarez, el juicio

10/08/2026 10:16 | Ocho años después del asesinato de Cristian Maximiliano Díaz, el músico comienza este lunes a ser juzgado. La causa reconstruye la pelea que terminó con cuatro disparos y una familia marcada para siempre.


por 7ma Medios


Cristian “Pity” Álvarez se sentará este lunes en el banco de los acusados por el homicidio de Cristian Maximiliano Díaz, asesinado en julio de 2018 en el barrio Cardenal Samoré, en Villa Lugano. El debate llega ocho años después del crimen, luego de una suspensión en 2023 vinculada al estado de salud mental del músico.

El juicio tendrá alrededor de 70 testigos y se desarrollará durante agosto y septiembre en los tribunales porteños. Entre quienes deberán declarar se encuentran Agustina Inbernoz, quien acompañaba a Álvarez la madrugada del crimen, y Carlos Ulises Stiempcich, amigo de Díaz y testigo directo del enfrentamiento.

En la primera audiencia está previsto que Álvarez declare. En caso de ser condenado por homicidio, podría recibir una pena de entre 8 y 25 años de prisión.

Pero detrás del juicio hay una historia que comenzó mucho antes de aquella madrugada. La de Cristian Maximiliano Díaz, conocido en el barrio como el “Gringo”, y la de un conflicto que terminó en tragedia.

Quién era Cristian Díaz

Díaz tenía 36 años y vivía en el barrio Cardenal Samoré, donde también residía Álvarez. Ambos se conocían desde hacía tiempo, aunque Jacqueline Guzzardi, hija de la víctima, siempre aclaró que no eran amigos.

El vínculo entre ambos quedó atravesado por un episodio relacionado con una mochila. Según la reconstrucción judicial, en una oportunidad Álvarez quería conseguir drogas y Díaz se ofreció a llevarlo hasta la Villa 1-11-14.

Durante aquel viaje, el “Gringo” desapareció con la mochila del músico. Álvarez sostuvo después que le faltaban pertenencias y responsabilizó a Díaz por lo ocurrido.

El conflicto permaneció latente hasta la madrugada del 12 de julio de 2018.

El último encuentro

Cerca de la 1.30, Álvarez salió de la Torre 12 B acompañado por Agustina Inbernoz. A unos 50 metros estaba Díaz junto a su amigo Carlos Ulises Stiempcich.

El “Gringo” se acercó y retomó la vieja discusión.

“Vos sabés quién soy, te acordás de mí, te acordás cuando yo te llevé a la villa, vos dijiste que te faltaban cosas en la mochila y yo no soy rastrero”, le dijo Díaz a Álvarez, según la reconstrucción judicial.

La discusión aumentó de intensidad. Díaz lo desafió a pelear y Stiempcich intentó separarlos.

Fue entonces cuando Álvarez sacó del bolsillo de su campera una pistola calibre .25.

Díaz vio el arma y, según la reconstrucción de la causa, respondió:

“Si vas a tirar, tirá, gato”, dijo Cristian Díaz.

Álvarez disparó

El primer tiro impactó a corta distancia en la cabeza de Díaz, que cayó al suelo. De acuerdo con los testimonios y las pericias, cuando la víctima ya estaba tendida, el músico volvió a disparar al menos tres veces.

La fuga y la confesión

Inbernoz presenció el ataque. Tras escuchar los disparos, le gritó a Álvarez:

“¿Qué hiciste, Cristian? ¿Qué hiciste?”, declaró posteriormente.

Después, el músico le pidió las llaves de su Volkswagen Polo y abandonó el lugar junto a ella. A pocos metros le entregó el arma.

“Tomá, tirá esto”, le dijo.

La mujer declaró que estaba aterrada y arrojó la pistola en una alcantarilla de la colectora Dellepiane Sur. El arma fue encontrada posteriormente por un efectivo policial.

Durante el trayecto, Álvarez también se quitó la campera, la prendió fuego y la arrojó a la calle.

Luego continuó hasta Pinar de Rocha, en Ramos Mejía, donde asistió a un recital de Ulises Bueno.

Horas más tarde, durante la mañana, se presentó en la Comisaría 52 de Villa Lugano. Antes de ingresar, reconoció públicamente haber cometido el crimen.

“Lo maté porque era entre él o yo. Cualquier animal hubiera hecho lo mismo”, afirmó Álvarez ante los medios.

La vida de una familia después del crimen

Jacqueline tenía 16 años cuando recibió la noticia. Alguien tocó el timbre de su departamento y, al bajar, encontró a su padre junto a un charco de sangre.

“Lo reconocí al verlo. Me lo quedé mirando en estado de shock, no sabía si estaba vivo, muerto o agonizando”, recordó años después.

La muerte de Díaz modificó para siempre su relación con Álvarez y con su música.

“No puedo escucharlo desde que mató a mi papá. No puedo escuchar ni siquiera su nombre ni una canción de él porque me mareo y me empiezo a sentir mal”, contó Jacqueline.

Y agregó: “Será lo que será como músico, pero como persona mató a mi papá”.

Ocho años después, mientras el músico enfrenta finalmente el juicio, la familia de Cristian Díaz vuelve a atravesar aquella historia frente a los tribunales.

El crimen que comenzó con una vieja disputa en un barrio de Villa Lugano llega ahora a una instancia decisiva: Pity Álvarez deberá responder ante la Justicia por la muerte del “Gringo”.