16/07/2026 - Edición Nº567

Deportes

MUNDIAL 2026

Argentina ganó mucho antes del final

10:51 | La Selección derrotó 2-1 a Inglaterra y se metió en una nueva final del mundo. Pero la victoria comenzó antes del partido: en las tribunas, en el himno, en la camiseta azul y en una historia que volvió a mirar de frente a 1986.


por 7ma Medios


Argentina no ganó solamente un partido de fútbol. Ganó una batalla emocional, histórica y futbolística. La Selección venció 2-1 a Inglaterra, dio vuelta una semifinal inolvidable y se clasificó a la final del Mundial 2026. Sin embargo, el triunfo comenzó mucho antes de que el árbitro marcara el inicio.

Porque para los argentinos, jugar contra Inglaterra nunca es un partido más.

En Atlanta, la historia volvió a aparecer. Malvinas, Maradona y aquel inolvidable Mundial de 1986 estuvieron presentes en una tarde que excedió por completo al fútbol. El recuerdo de aquella victoria del equipo de Diego frente a los ingleses volvió a atravesar a una Selección que, una vez más, tenía enfrente al mismo rival.

Y también hubo una señal en la camiseta.

Argentina salió a jugar de azul. No fue un detalle menor. La historia reciente construyó una especie de cábala alrededor de ese color: cada vez que la Selección derrotó a Inglaterra en un partido de semejante peso, apareció esa camiseta. El recuerdo de México 1986 volvió a hacerse presente en cada jugador que saltó al campo de juego.

La FIFA había prohibido el ingreso al estadio de banderas, camisetas u objetos alusivos al reclamo argentino por la soberanía de las Islas Malvinas. Pero no hubo reglamento capaz de silenciar una memoria que sigue intacta.

La primera señal llegó durante la previa. Mientras debía sonar el himno inglés, miles de hinchas argentinos hicieron estallar el estadio con un grito que se transformó en una declaración: “El que no salta es un inglés”. El himno inglés quedó prácticamente tapado por una hinchada que no necesitó demasiadas explicaciones para expresar lo que sentía.

Después, los ingleses intentaron hacer lo propio durante el himno argentino. Pero el resultado fue exactamente el contrario al que buscaban. Como si fuera un grito de batalla, el himno argentino sonó más fuerte que nunca. En las tribunas, en el cuerpo técnico y en cada futbolista que llevaba la camiseta azul.

“Argentina ya había empezado ganando antes del pitazo inicial”, resumió el sentimiento de una tarde que tuvo mucho más que 90 minutos.

Y cuando el partido terminó, la imagen volvió a hablar por sí sola. Con la clasificación asegurada, los jugadores argentinos levantaron la bandera que reafirmaba que las Malvinas son argentinas. No hubo provocación. Hubo memoria. Hubo identidad. Hubo una historia que, aun con el paso de los años, sigue formando parte del corazón de un país.

Adentro de la cancha, la historia también tuvo su propio guion.

Inglaterra golpeó primero y obligó a la Selección a atravesar otra prueba de carácter. Pero este equipo, acostumbrado a levantarse cuando todo parece complicarse, volvió a encontrar una respuesta. Enzo Fernández apareció con un remate decisivo para establecer el empate y, cuando el reloj parecía empujar el partido hacia un desenlace dramático, Lautaro Martínez conectó de cabeza el gol de la remontada.

El Toro convirtió el 2-1 y desató una locura mundial.

Maradona estuvo presente. México 86 estuvo presente. Malvinas estuvo presente. Y también estuvo esa camiseta azul que, otra vez, apareció en una victoria argentina contra Inglaterra.

La Selección volvió a escribir una página inolvidable.

Argentina ya está en la final del mundo.

Y, mucho antes de que Lautaro empujara la pelota a la red, un país entero ya había dejado claro de qué lado de la historia estaba.