08/07/2026 - Edición Nº559

Deportes

MUNDIAL 2026

Triunfo faraónico de Argentina a cuartos

09:58 | La Selección protagonizó una remontada inolvidable ante Egipto, pasó a los cuartos de final del Mundial y volvió a demostrar que el ADN argentino no entiende de derrotas anticipadas. Cuando parecía todo perdido, aparecieron el carácter, la rebeldía y la fe para escribir otra página histórica.


por 7ma Medios


En el fútbol hay victorias que valen una clasificación y otras que trascienden el resultado. La remontada de Argentina frente a Egipto pertenece a este último grupo. No fue solamente un 3-2 para avanzar a los cuartos de final del Mundial 2026. Fue una demostración de identidad, de resiliencia y de ese espíritu que tantas veces convirtió a la Albiceleste en protagonista de las grandes gestas.

Durante más de una hora, el panorama fue desolador. Egipto sorprendió con intensidad, golpeó temprano y amplió la diferencia en el complemento para colocar a la vigente campeona del mundo contra las cuerdas. El 0-2 parecía una sentencia para un equipo que no encontraba respuestas futbolísticas y que, además, había sufrido otro penal desperdiciado por Lionel Messi.

Sin embargo, hay partidos que se juegan con el corazón mucho antes que con las piernas. Y cuando todo parecía terminado, Argentina volvió a hacer honor a una característica que la acompaña desde hace décadas: jamás entregar una batalla antes del último silbatazo.

La reacción comenzó con el descuento de Cristian Romero. A partir de allí cambió el clima, cambió la energía y cambió la historia. Messi tomó la conducción del equipo, apareció con una asistencia decisiva y luego convirtió el empate para encender la ilusión de miles de argentinos que, una vez más, vivieron el partido con el alma en la garganta.

El golpe definitivo llegó en tiempo de descuento con el derechazo de Enzo Fernández. En apenas 15 minutos, Argentina pasó de estar al borde de la eliminación a desatar una celebración que recorrió el mundo.

La clasificación significó mucho más que un boleto a los cuartos de final. Fue un recordatorio de lo que representa ser argentino. Porque en cada barrio, en cada casa, en cada plaza y en cada rincón del país se volvió a vivir ese ritual tan propio: abrazos interminables, gritos desaforados, lágrimas de emoción y una certeza compartida.

Nunca hay que dar a la Argentina por vencida.

El seleccionado de Lionel Scaloni volvió a demostrar que puede levantarse incluso cuando parece no tener fuerzas. Que las dificultades forman parte de su historia. Que la adversidad suele sacar su mejor versión.

"La rebeldía la encabezó Messi y Argentina volvió a salvarse cuando parecía imposible", reflejaron distintos análisis internacionales tras el encuentro.

La actuación de Messi volvió a quedar en el centro de la escena. A pesar del penal fallado, el capitán respondió cuando el equipo más lo necesitaba. Marcó el empate, asistió en la remontada y terminó emocionado hasta las lágrimas luego del pitazo final, una imagen que recorrió todos los continentes.

La repercusión fue inmediata. Medios de Europa y Sudamérica calificaron la victoria como una de las remontadas más impactantes en la historia de los Mundiales.

El diario español AS tituló: "Dios ha resucitado", mientras que The Guardian habló de "una de las remontadas más épicas de la historia de los Mundiales". En Italia, La Gazzetta dello Sport resumió el sentimiento con una frase contundente: "Argentina estaba muerta, y Messi la resucitó".

Más allá de los elogios y del análisis futbolístico, el partido dejó una enseñanza que trasciende el deporte. La historia de esta Selección volvió a recordar que los partidos terminan cuando el árbitro marca el final y que el espíritu argentino encuentra fuerzas incluso cuando todo parece perdido.

Porque ser argentino también significa eso: creer cuando nadie más cree, sostener la esperanza hasta el último segundo y entender que ninguna derrota es definitiva mientras quede una oportunidad.

Ahora el desafío será Suiza en los cuartos de final. Pero después de una noche como la de Atlanta, quedó claro que esta Selección mantiene intacta la esencia que la llevó a conquistar el mundo.