por 7ma Medios
La relación entre la FIFA y Panini, una de las alianzas más emblemáticas en la cultura futbolera, tiene fecha de cierre. La entidad rectora del fútbol mundial oficializó un acuerdo exclusivo de largo plazo con Fanatics, empresa que asumirá desde 2031 la producción y comercialización global de figuritas, trading cards y juegos de cartas vinculados a sus competencias.
El cambio marca el final de una tradición iniciada en 1970, cuando Panini lanzó el primer álbum oficial de un Mundial para México 70. Desde entonces, la marca italiana se convirtió en sinónimo de figuritas, álbumes incompletos, intercambios en recreos y largas búsquedas del “difícil”.
A partir del nuevo convenio, Fanatics operará a través de su división Fanatics Collectibles y utilizará la marca Topps, adquirida por la compañía en 2022. El acuerdo incluye no solo productos físicos, sino también coleccionables digitales, una apuesta directa al mercado tecnológico y a nuevas formas de consumo entre fanáticos.
“Desde la perspectiva de la FIFA, podemos globalizar esa conexión con los aficionados gracias a nuestra cartera de torneos internacionales”, afirmó Gianni Infantino, presidente de la FIFA.
La licencia también contempla derechos exclusivos sobre nombres e imágenes de futbolistas durante torneos organizados por la federación, además de autógrafos y memorabilia oficial que podrán incorporarse en ediciones especiales.
Para Fanatics, el acuerdo representa un desembarco todavía más fuerte en el negocio global del fútbol. La empresa ya mantenía un vínculo con FIFA desde 2023, cuando se convirtió en operador oficial de retail y merchandising para la Copa del Mundo 2026.
“El fútbol global representa la mayor oportunidad de crecimiento en el deporte”, sostuvo Michael Rubin, fundador y CEO de Fanatics.
Como parte del convenio, la compañía anunció además la distribución gratuita de más de 150 millones de dólares en coleccionables destinados al desarrollo del fútbol juvenil a nivel internacional.
La salida de Panini no es menor. Fundada en Italia en la década del 60, la empresa construyó una identidad única alrededor del coleccionismo deportivo y logró que cada Copa del Mundo tuviera su propio ritual: abrir paquetes, pegar figuritas y perseguir la última que faltaba.
Con este escenario, el Mundial 2030 —que se disputará principalmente en España, Portugal y Marruecos— quedará como el cierre simbólico de una era. Será la última vez que Panini firme el álbum oficial de una Copa del Mundo.
Después de eso, las figuritas seguirán existiendo, pero para millones de fanáticos ya no serán exactamente lo mismo.