08/05/2026 - Edición Nº498

Nacional

CIENCIA

Lo que comés también impacta en el corazón

07/05/2026 14:09 | Un nuevo consenso clínico europeo advirtió sobre el vínculo entre el consumo de alimentos ultraprocesados y un mayor riesgo cardiovascular. La evidencia revisó más de 75 estudios y detectó un aumento de hasta el 65% en la probabilidad de morir por enfermedades del corazón.


por 7ma Medios


El consumo frecuente de alimentos ultraprocesados volvió a quedar bajo la lupa científica. Un documento de consenso clínico elaborado por especialistas de la Sociedad Europea de Cardiología concluyó que quienes consumen mayores cantidades de estos productos pueden tener entre un 9% y un 65% más riesgo de morir por enfermedades cardiovasculares en comparación con quienes los incorporan menos a su dieta.

La investigación, publicada en la revista European Heart Journal, reunió evidencia de más de 75 estudios prospectivos realizados en distintos países y con seguimiento de hasta 357 mil personas.

Los autores analizaron investigaciones que monitorearon durante años a grandes grupos poblacionales para identificar el impacto de la alimentación sobre la salud cardiovascular. Aunque aclararon que se trata de estudios observacionales —es decir, muestran asociaciones y no causalidad directa—, remarcaron que los resultados fueron consistentes.

Entre los productos considerados ultraprocesados aparecen las gaseosas, snacks, cereales azucarados, carnes procesadas, comidas listas para consumir y yogures saborizados. Son alimentos producidos a escala industrial con ingredientes refinados, aditivos químicos y escaso valor nutricional.

“Coincidimos con las conclusiones de este estudio de la Sociedad Europea de Cardiología, que aporta nueva evidencia contundente sobre el impacto negativo de los alimentos ultraprocesados en la salud cardiovascular”, afirmó Victoria Tiscornia, investigadora en nutrición de la Fundación Interamericana del Corazón Argentina.

Más consumo, mayor riesgo

Uno de los hallazgos más relevantes fue que nueve de 13 estudios de gran escala confirmaron una relación entre alto consumo de ultraprocesados y mayor mortalidad cardiovascular.

Un estudio realizado en Francia con más de 105 mil adultos detectó que cada incremento del 10% en el consumo de ultraprocesados elevó un 12% el riesgo de enfermedad cardiovascular.

En tanto, investigaciones desarrolladas en Estados Unidos señalaron que los consumidores más frecuentes registraron un 11% más riesgo de enfermedad cardiovascular y un 16% más de enfermedad coronaria.

Otro estudio en Irán mostró que quienes ingerían más ultraprocesados presentaban un 68% más riesgo cardiovascular respecto de quienes menos consumían.

Los investigadores subrayaron que la asociación se mantuvo incluso tras ajustar variables como tabaquismo, sedentarismo y otros factores de riesgo.

El problema va más allá del azúcar y las grasas

Los especialistas advirtieron que el riesgo no depende únicamente del exceso de sal, grasas saturadas o azúcares.

Los aditivos utilizados para conservar, colorear o potenciar sabores pueden alterar la microbiota intestinal, un factor clave en la regulación metabólica e inmune. A esto se suma la exposición a compuestos liberados por envases, como bisfenoles, ftalatos y microplásticos.

Estos contaminantes fueron asociados con resistencia a la insulina, diabetes tipo 2 y otros trastornos metabólicos que incrementan el riesgo cardiovascular.

“Se destaca la necesidad urgente de impulsar políticas públicas que transformen los entornos alimentarios y faciliten elecciones más saludables”, sostuvo Victoria Tiscornia.

Qué recomiendan los expertos

El consenso propuso que profesionales de la salud incorporen preguntas sobre consumo de ultraprocesados en controles de rutina, del mismo modo que consultan sobre tabaquismo o actividad física.

Como regla práctica, los especialistas sugieren revisar etiquetas: si un producto contiene más de cinco ingredientes difíciles de reconocer o con nombres artificiales, probablemente sea ultraprocesado.

Además, recomendaron fortalecer políticas públicas vinculadas a etiquetado frontal, limitar la publicidad dirigida a niños y facilitar el acceso a alimentos frescos en sectores con menores recursos.

En ese sentido, remarcaron el antecedente de Argentina con la Ley de Promoción de la Alimentación Saludable, conocida por implementar advertencias frontales en envases.