16/04/2026 - Edición Nº476

Nacional

SALUD EN LA MIRA

Boveri rompió el silencio: “No sé de qué defenderme”

06:59 | El anestesista procesado por el caso del propofol negó las acusaciones, admitió su relación con Delfina Lanusse y cuestionó la investigación. Aseguró que las jeringas halladas eran para tratar a su perro.


por 7ma Medios


El médico anestesista Hernán Boveri presentó un extenso descargo ante la Justicia en el marco de la causa que lo investiga por el presunto robo de propofol del Hospital Italiano. Procesado por administración fraudulenta, negó los cargos y apuntó contra el origen de la investigación.

“No sé de qué defenderme”, afirmó Hernán Boveri.

En su escrito, el profesional sostuvo que el expediente “nació de rumores y carece de pruebas directas”, y cuestionó que la acusación no detalle con precisión los hechos que se le imputan. Según planteó, la causa lo obliga a demostrar “un hecho negativo”, lo que —a su criterio— vulnera su derecho de defensa.

Boveri decidió declarar por escrito luego de haberse negado a responder preguntas en su indagatoria. Allí también defendió su trayectoria: recordó que se graduó con diploma de honor en la Universidad de Buenos Aires, hizo su residencia en el Hospital Italiano y desarrolló una carrera académica y profesional sin sanciones.

“Jamás tuve un conflicto con ninguna institución. Mi carrera es intachable”, sostuvo Hernán Boveri.

Relación, versiones cruzadas y vida privada

El anestesista también se refirió a su vínculo con Delfina “Fini” Lanusse, coimputada en la causa. Admitió que la relación comenzó en el ámbito laboral mientras él estaba en pareja, pero aseguró que fue consensuada y sin episodios de violencia.

“Había un sentimiento de cariño mutuo”, señaló Hernán Boveri.

Además, rechazó versiones sobre situaciones de abuso y citó la propia declaración de Lanusse para desmentirlas. Según indicó, la exposición pública del vínculo distorsionó los hechos y afectó su vida personal.

Las jeringas y la explicación

Uno de los puntos que generó sospechas fue el hallazgo de jeringas en su domicilio durante un allanamiento. Boveri explicó que las había comprado de manera legal para administrar medicación a su perro, que atravesaba un tratamiento oncológico.

Remarcó que esos insumos no provenían del hospital ni implicaban irregularidad alguna.

Dudas sobre el faltante de propofol

En otro tramo del descargo, el médico puso en duda el eje central de la causa: la existencia misma del delito. Aseguró que el Hospital Italiano confirmó que no se registraron faltantes de propofol.

Detalló que el circuito de uso de ese medicamento incluye múltiples controles y actores, lo que —según explicó— hace “inviable” una sustracción sin detección.

“Un procedimiento viciado”

Boveri también denunció presiones durante instancias previas ante la Asociación de Anestesia. Afirmó que tanto él como Lanusse fueron sometidos a un contexto coaccionante que los llevó a admitir hechos que niegan.

“Luego de tres horas de presión, amenazas y agresiones, fueron dando por sentado lo que querían escuchar”, aseguró Hernán Boveri.

Según su versión, existía el temor de consecuencias personales y profesionales, lo que condicionó sus declaraciones en ese ámbito.

Una causa en discusión

Para la defensa del anestesista, la investigación se sostiene sobre conjeturas y una relación laboral coincidente con Lanusse en el período investigado. Insiste en que no hay pruebas materiales ni faltantes comprobados que respalden la acusación.

Mientras la causa avanza en la Justicia, el descargo de Boveri suma un nuevo capítulo a un expediente que sigue rodeado de interrogantes.