por 7ma Medios
El clásico entre Boca e Independiente, disputado en La Bombonera por la fecha 14 del Torneo Apertura, terminó empatado 1-1 en un clima caliente y con un protagonista inesperado: la polémica decisión arbitral que derivó en el gol del empate.
El Rojo había golpeado primero. A los 9 minutos del primer tiempo, Matías Abaldo aprovechó un rebote en el área y definió con precisión para poner el 1-0. Desde entonces, el partido se volvió trabado, con poco juego asociado y mucha fricción en cada sector del campo.
Boca intentó reaccionar, pero chocó con sus propias imprecisiones y con una defensa visitante ordenada. Sin embargo, todo cambió en el cierre de la primera mitad.
En tiempo adicional, una jugada dentro del área encendió la polémica. Alan Velasco cayó tras un contacto con Sebastián Valdez, pero el árbitro Andrés Merlos dejó seguir. Segundos después, el VAR intervino y lo convocó a revisar la acción.
Tras observar la repetición, Merlos sancionó penal. Milton Giménez lo transformó en gol y estableció el 1-1 antes del descanso.
La decisión generó una inmediata reacción del banco de Independiente.
“Fue un fallo incomprensible”, protestó Gustavo Quinteros antes de ser expulsado por sus reclamos.
El foco rápidamente se trasladó al análisis reglamentario. Según especialistas arbitrales, la jugada no reunía los elementos necesarios para sancionar penal.
“El atacante modifica su trayectoria para generar el contacto”, explicó el exárbitro Miguel Scime.
De acuerdo con las normas de la International Football Association Board, una infracción sancionable debe implicar una acción imprudente, temeraria o con uso de fuerza excesiva. En este caso, el defensor mantuvo una postura natural y el contacto fue mínimo, propio de la dinámica del juego.
“No hay falta. La caída es exagerada respecto al roce”, afirmó Scime.
Lejos de aportar claridad, la intervención tecnológica volvió a quedar en el centro del debate. La revisión no introdujo elementos nuevos, sino que terminó modificando una decisión que, en campo, había sido correcta.
El episodio expone una tensión cada vez más frecuente: la tendencia a sobreinterpretar contactos leves bajo la lupa del video.
“Si lo llaman, parece que algo hubo. Pero no siempre es así”, remarcan desde el análisis arbitral.
En el complemento, el partido mantuvo la misma tónica: intensidad, pocas situaciones claras y mucho roce. Boca buscó más, Independiente resistió y apostó a alguna contra, pero el marcador no volvió a moverse.
El empate dejó al Xeneize con una racha invicta que se estira y la mente puesta en sus próximos desafíos, entre ellos la Copa Libertadores y el Superclásico. Independiente, en tanto, se llevó un punto valioso, aunque con la sensación de que pudo haber sido más.