por 7ma Medios
En la previa del partido entre Lanús y Platense, en el estacionamiento del estadio, una figura se roba todas las miradas. Bombacha de campo, sonrisa constante y una historia que atraviesa generaciones. Don Emilio, el “Gaucho”, es mucho más que un hincha: es parte viva de la identidad granate.
La entrevista, exclusiva de 7ma Medios, lo encuentra relajado, contento y fiel a su estilo.
“Estoy siempre por acá, me voy a todos lados, pero si llego a Lanús, adonde vaya Lanús, yo voy, estoy siempre.”
Su presencia no pasa desapercibida. Dice que hoy está especialmente feliz por un detalle simple pero significativo:
“Hoy estoy contento porque me regalaron un ventilador. Así que estoy fresquito.”
Vecino de Florencio Varela, Don Emilio cuenta que su historia comenzó en el campo y luego continuó en la Municipalidad, donde se hizo más conocido por su particular forma de moverse:
“Trabajé siempre en el campo, después pasé a la Municipalidad de Florencio Varela. Ahí me conocieron más gente, porque andaba a caballo.”
Con el tiempo, su figura trascendió fronteras. Su identidad como hincha y personaje popular lo llevó incluso a ser reconocido en otros países:
“En Paraguay es impresionante, la gente con la nena, con la abuela, todos querían sacar foto conmigo. Y en Brasil lo mismo.”
Su vínculo con Lanús es profundo y de larga data. Recuerda con precisión sus primeros años siguiendo al club:
“Yo vine acá en el año 1954. Ya atajaba Musimessi… estaban todos.”
También vivió las épocas más difíciles, cuando el club estaba lejos del protagonismo actual:
“Me acuerdo de los tablones, todo… en la época que Lanús estaba en la C.”
Hoy, en cambio, celebra el crecimiento institucional y deportivo del Granate:
“Lanús hizo una campaña pero bárbara. Sacamos la Copa Sudamericana, la Supercopa… ya somos un club grande, ya no somos más chicos como antes.”
Y no duda en destacar el modelo de gestión del club:
“Lanús es modelo, la verdad.”
Antes de despedirse, mantiene intacta la fe de todo hincha:
“Creo que sí, vamos a ganar.”
Don Emilio no necesita credenciales ni títulos. Su historia, su constancia y su amor por los colores lo convierten en una referencia indiscutida. El Gaucho sigue ahí, firme, como desde hace más de medio siglo: donde juega Lanús, él dice presente.