por 7ma Medios
La lechería bonaerense atraviesa una situación tan contradictoria como preocupante: mientras la producción muestra signos de crecimiento, los números no cierran para los productores. El resultado es un escenario donde cada vez más tambos operan con pérdidas.
Según un informe de la Cámara de Productores de Leche de la Cuenca Oeste de Buenos Aires (CAPROLECOBA), el aumento en los niveles de producción no se traduce en mejoras económicas para el sector. Por el contrario, los márgenes se achican de forma sostenida.
Datos del Observatorio de la Cadena Láctea Argentina (OCLA) indican que en el primer bimestre del año la producción creció un 10,1% en litros y un 11,4% en sólidos a nivel nacional. En el oeste bonaerense, el incremento fue del 7%. Sin embargo, ese repunte no logró compensar el impacto de los costos.
El principal problema está en la brecha entre precios e inflación. Mientras el valor que reciben los tamberos subió apenas un 7,5% en febrero, la inflación mayorista alcanzó el 25,6% y el rubro lácteo marcó un 16,4%.
“La cadena está ‘ajustada’, pero cada vez más productores están en rojo”, advirtieron desde CAPROLECOBA.
El informe también remarca que la rentabilidad no deja de caer en un contexto económico adverso, donde las variables macro presionan sobre una estructura productiva que no logra sostenerse.
“La rentabilidad de los tambos no ha parado de caer, en un contexto ‘macro’ complejo y poco contemplativo con la ‘micro’”, señalaron desde la entidad.
A este escenario se suma un mercado interno debilitado. Las industrias lácteas operan con capacidad ociosa y apuntan a sostenerse a través de exportaciones, en un contexto internacional incierto.
Factores externos también inciden. El conflicto en Medio Oriente generó tensiones en los mercados de energía y fertilizantes, insumos clave para la actividad.
“Estos sucesos están aún en pleno desarrollo, y no sabemos la magnitud y el alcance que puedan llegar a tener”, explicaron desde la cámara.
En paralelo, crece la preocupación por el cierre de establecimientos. Desde el gobierno bonaerense aseguran que desde el cambio de gestión nacional desaparecieron cerca de mil tambos, mientras que entidades rurales estiman una cifra menor, aunque reconocen dificultades.
El diagnóstico es claro: producir más ya no garantiza rentabilidad. En ese equilibrio cada vez más frágil, la lechería enfrenta uno de sus momentos más delicados.