por 7ma Medios
Florencio Varela renovó su compromiso con la memoria colectiva. La XVII vigilia por el Día de la Memoria volvió a convocar a vecinos, organizaciones y autoridades en la Casa de los Derechos Humanos, sobre la calle Aristóbulo del Valle, en una jornada atravesada por la reflexión, el arte y los testimonios.
Durante la apertura, el intendente Andrés Watson puso el foco en la necesidad de sostener una construcción activa de la memoria.
“Una búsqueda permanente de la verdad, un compromiso innegociable con la justicia y una memoria activa siempre”, afirmó Andrés Watson.
El jefe comunal destacó además la importancia de las propuestas culturales impulsadas desde el Municipio para mantener vigente el recuerdo de lo ocurrido durante la última dictadura.
“Organizamos distintas actividades culturales, artísticas y conmemorativas con la premisa de evocar en comunidad una fecha dolorosamente significativa”, señaló el mandatario.

En ese marco, también valoró la digitalización de archivos locales vinculados a aquel período, una herramienta clave para reconstruir la historia en el distrito.
“Contar con estos archivos permite que la comunidad conozca qué pasó en Florencio Varela durante aquella trágica época”, subrayó.
La jornada incluyó además un reconocimiento simbólico: el patio trasero del edificio fue nombrado en honor a Liliana “Cuca” Giammarino, una de las impulsoras del espacio.
Desde el área de Derechos Humanos, la subsecretaria Mariana Corrales definió el período dictatorial como “una de las etapas más oscuras de la historia del país” y reivindicó el legado de los organismos.
“Las Madres, Abuelas, hijos y nietos nos enseñaron a construir desde el amor”, expresó Mariana Corrales.
Los testimonios personales volvieron a ocupar un lugar central. Andrea Sánchez, vecina de La Curva, recordó a su abuela, Melba Campodónico, enfermera municipal y delegada gremial detenida durante la dictadura.
“Para capturarla, primero llevaron a mi papá. Cuando fue a buscarlo, la detuvieron a ella”, relató Andrea Sánchez.
La mujer contó que su abuela permaneció dos meses secuestrada y fue sometida a torturas antes de recuperar la libertad.
“Valoro estos homenajes en un día muy representativo para mi familia”, sostuvo.
A pocos metros, Walter Ringa escuchaba con atención. Su historia también está marcada por la ausencia: su padre, Francisco, militante sindical de La Esmeralda, fue secuestrado cuando él tenía apenas dos años.
“Desde entonces, jamás supimos nada de él”, contó Walter Ringa.
A pesar del dolor, dejó una definición que atravesó toda la jornada.
“Es un día de sentimientos, emoción y tristeza, pero seguimos para adelante; hoy, más que nunca”, afirmó.
La vigilia estuvo acompañada por intervenciones artísticas, números musicales y expresiones teatrales. Además, artistas locales pintaron un mural alusivo en el predio, sumando una nueva marca visual a la construcción de memoria en el distrito.
Participaron del encuentro el presidente del Honorable Concejo Deliberante, Gustavo Rearte, junto a funcionarios, autoridades educativas, representantes institucionales y miembros de la comunidad.
A cinco décadas del golpe, Varela volvió a reunirse para sostener una consigna que atraviesa generaciones: memoria, verdad y justicia.