17/02/2026 - Edición Nº418

Nacional

PARO GENERAL

La CGT planta bandera y frena el país por la reforma laboral

13:43 | La central obrera convocó a un paro nacional de 24 horas para el día en que Diputados trate el proyecto impulsado por el gobierno. Será la cuarta huelga desde la asunción de Javier Milei. No habrá movilización oficial, pero sindicatos, organizaciones sociales y fuerzas políticas marcharán igual al Congreso.


por 7ma Medios


La Confederación General del Trabajo (CGT) volvió a mover una de sus cartas más fuertes: anunció un paro general de 24 horas contra la reforma laboral que el oficialismo busca sancionar de manera exprés en la Cámara de Diputados. La medida se concretará el mismo día en que el proyecto llegue al recinto, con una fecha probable este jueves, aunque sujeta a la confirmación de la sesión.

La decisión fue tomada tras una reunión virtual del consejo directivo cegetista y marca el cuarto paro nacional desde el inicio del gobierno de Javier Milei. El Ejecutivo pretende convertir la reforma en ley antes de fin de semana y exhibirla como logro político en la apertura de sesiones ordinarias del Congreso, el próximo 1° de marzo.

“No podemos seguir dilatando una medida de esta magnitud después de la media sanción en el Senado”, reconoció un dirigente del consejo directivo de la CGT.

Paro sin marcha, pero con calles complicadas

La conducción sindical resolvió que la huelga no incluya una movilización convocada por la central. La definición se impuso con el respaldo de los sectores mayoritarios —los llamados Gordos e Independientes— que desactivaron la propuesta de volver a la calle. Sin embargo, la ausencia de una convocatoria formal no implicará un Congreso vacío.

Organizaciones sociales, gremios combativos, partidos de izquierda y el Frente Sindical Unido (FreSU) ya confirmaron que marcharán igual para rechazar el proyecto, al que consideran regresivo y perjudicial para los trabajadores, en especial para los sectores industriales.

“El impacto de este modelo económico sobre la industria es más que preocupante”, advirtieron desde la UOM durante el debate interno.

Transporte parado, país frenado

Uno de los datos centrales de la medida es la adhesión de los gremios del transporte, un factor clave para garantizar un alto acatamiento. La Unión General de Asociaciones de Trabajadores del Transporte (UGATT) confirmó que no circularán colectivos, trenes, taxis ni vuelos durante la jornada de huelga.

“Garantizamos el paro total del transporte de pasajeros en defensa del trabajo argentino y del derecho a huelga”, señalaron desde la UGATT en un comunicado oficial.

La participación de La Fraternidad, el gremio de los maquinistas que conduce Omar Maturano, y el compromiso asumido por la Unión Tranviarios Automotor (UTA) potencian el alcance de la medida. Trenes y colectivos fuera de servicio dibujan una postal conocida: un país prácticamente detenido.

Aun así, persisten dudas sobre el cumplimiento efectivo del paro por parte de algunos sectores del transporte automotor, una desconfianza alimentada por antecedentes recientes.

El Congreso, en tensión

El paro no impediría el desarrollo de la sesión en Diputados. Aunque los trabajadores legislativos adherirán a la huelga, sus tareas serían cubiertas por personal jerárquico. La expectativa de la CGT está puesta en otro frente: introducir modificaciones al texto aprobado en el Senado, en particular al artículo que reduce el salario en casos de licencias médicas por enfermedades no vinculadas a la tarea laboral.

Cualquier cambio obligaría a que el proyecto vuelva a la Cámara alta y demoraría la sanción definitiva, un escenario que el Gobierno busca evitar. Incluso dentro de bloques aliados, como el PRO, ese punto genera resistencias.

“La ley tiene un daño que todavía no se puede medir, pero va a golpear de lleno a los trabajadores y también al movimiento obrero”, admitió un dirigente cegetista.

Una pulseada abierta

Mientras el oficialismo acelera los tiempos y promete correcciones futuras vía reglamentación o normas complementarias, la CGT apuesta a condicionar el debate legislativo con la herramienta más contundente que tiene a mano. El paro general vuelve al centro de la escena como respuesta a una reforma que, más allá de su destino parlamentario, ya encendió un conflicto de fondo.