10/01/2026 - Edición Nº380

Municipios

INCENDIOS FORESTALES

El sur bonaerense, entre las llamas y la desidia

09/01/2026 14:20 | Múltiples focos avanzan sobre zonas rurales y forestadas en plena ola de calor. Ezeiza concentra la mayor preocupación, pero no es un caso aislado.


por 7ma Medios


La reiteración de incendios forestales y rurales en distintos puntos del sur de la provincia de Buenos Aires encendió una señal de alarma ambiental. En pleno verano, con temperaturas extremas y vegetación seca, el fuego avanza sobre campos, pastizales y áreas forestadas, poniendo en riesgo ecosistemas, producción y zonas habitadas. Ezeiza, San Vicente, Florencio Varela y Presidente Perón concentran los episodios más recientes.

El caso más significativo ocurrió en Ezeiza, donde durante la primera noche de enero de 2026 se desató un incendio de gran magnitud en campos lindantes al corredor que une el Bosque de Ezeiza con la Autopista Presidente Perón. Las llamas arrasaron una plantación de trigo y consumieron pastizales y monte bajo, en un área de alto valor ambiental por su cercanía a zonas forestadas.

Desde Defensa Civil de la provincia confirmaron que el fuego pudo ser contenido dentro de un perímetro determinado, aunque las causas aún no fueron establecidas y serán materia de peritajes judiciales una vez finalizadas las tareas operativas.

“La mayoría de los incendios forestales tienen origen humano, aunque no siempre son intencionales”, advirtió el director provincial de Defensa Civil, Fabián García, al remarcar la necesidad de extremar cuidados en jornadas de calor extremo.
“No hay que hacer fuego ni tareas productivas en estas condiciones”, señaló.

Ezeiza arrastra además un antecedente cercano: en noviembre pasado, un incendio de gran escala en el polo industrial de Carlos Spegazzini volvió a poner en discusión los controles, la prevención y la respuesta ante emergencias. Aunque de distinta naturaleza, ambos episodios expusieron la fragilidad del territorio frente al fuego.

La problemática se replica en San Vicente, donde en los últimos días se registró un incendio en la zona de Río Cuarto y Saladillo, en cercanías del barrio La Pradera. El fuego, que habría comenzado en un basural —sin confirmación oficial—, avanzó unos 800 metros y se aproximó peligrosamente a viviendas. En el barrio Papa Francisco, otro foco llegó a extenderse por más de 600 metros, afectando pastizales y generando densas columnas de humo.

En Florencio Varela, se reportó un incendio sobre la ruta 43, al costado de la traza, que obligó a la intervención de bomberos rurales para evitar que el fuego se expandiera hacia zonas pobladas o productivas.

Meses atrás, un episodio similar encendió alertas en Presidente Perón, cuando la quema de basura descontrolada provocó un incendio de grandes dimensiones cerca de la ruta 16, a escasos metros de una estación de servicio. La intendenta Blanca Cantero apuntó directamente contra estas prácticas.

“La quema de ramas y basura puede convertirse en un grave peligro”, afirmó la jefa comunal.
“Además del daño ambiental, se liberan sustancias tóxicas y se pone en riesgo a toda la comunidad”, agregó.

Los incendios forestales no solo destruyen vegetación nativa y cultivos: también degradan los suelos, afectan la biodiversidad y generan contaminación del aire, con impacto directo en la salud de la población. En zonas periurbanas, el riesgo se multiplica por la cercanía entre áreas rurales y barrios.

El denominador común en todos los casos es claro: altas temperaturas, prácticas irresponsables y un territorio cada vez más vulnerable al fuego. Mientras las investigaciones avanzan para determinar responsabilidades, el escenario vuelve a instalar una pregunta incómoda: ¿cuánto más puede resistir la forestación bonaerense sin políticas sostenidas de prevención y control?